El alto porcentaje de electores indecisos, nulos o blancos, que supera el 30%, podría esconder un respaldo real al MAS mucho mayor al que muestran las encuestas. En 2020, Luis Arce pasó del 35% estimado al 55% en las urnas, un antecedente que advierte sobre los límites de confiar plenamente en las investigaciones.
Aunque los sondeos actuales muestran al Movimiento al Socialismo (MAS) con una intención de voto inferior al 10 %, el partido aún podría contar con un respaldo mayor del que aparenta. Esto se debe al alto porcentaje de electores indecisos, votos blancos o nulos, que supera el 30 % y abre la posibilidad de que parte de ese electorado termine inclinándose nuevamente por el oficialismo.
El fenómeno del “voto oculto” ya se hizo evidente en las elecciones de 2020, cuando las encuestas le daban a Luis Arce alrededor del 35 % de apoyo y terminó ganando en primera vuelta con el 55 %. Ese salto de 20 puntos reflejó un error de cálculo significativo que hoy vuelve a generar alertas entre los analistas políticos y actores del escenario electoral.
Con este antecedente en mente, subestimar al MAS podría ser una lectura equivocada del contexto. La presencia de un voto silencioso pero consistente podría reconfigurar la contienda en cualquier momento, especialmente si el electorado percibe que la estructura del partido aún tiene capacidad de movilización y fuerza territorial.





